El suave aroma de tu piel
es el perfume de una reunión de rosas.
Tu jardín de hermosas flores rebosa
y te adornan con el color de la miel.
Tus brazos son ríos desembocando
en la tibia delicadeza de tus manos,
que me alejan de este mundo insano
a paraísos de ángeles cantando.
Si tuviera que compararte te compararía con el cielo,
mas tú no tienes comparación
y en mis absurdos no controlo la admiración
que atraviesa mi piel caliente en hielo.
Si sólo tuviera atado a mi brazo una escalera
Escalaría hasta la montaña más alta y dejaría caer flores
Y te dibujaría castillos con enormes torres
para que gobiernes como reina y me gobiernes a tu manera.
Si ahora me matas estaré feliz de haberte conocido
Seré un espectro alegre en la tierra de los olvidados
Todo me hará sentir agradado
Por convertirme en llama y haberme consumido.
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