He recorrido los bosques de tus encantos
y he encontrado las pálidas nubes de tu mundo,
si eres la voz que confundo en el abismo profundo
deja que me desangre mientras te dedico mis cantos.
El invierno me abrazó hasta la locura
creyendo que vivirías en las estrellas rojas que te construí,
abandonaste mi beso eterno y no lo presentí,
forjaste en mi las mejores de las torturas.
En sopor caí al infierno de la desolación
te busqué entre puentes, lamentos y abominables criaturas
lejano estaba de tu piel de luz esta mente que huía de la cordura
pensando en tu inmortalidad generé una gran transformación
Al fin encontré tu cuerpo y tu enfermiza sonrisa:
con el hacha del amor te separé en siete partes,
disfruté de tu nuevo ser en seis frascos grandes
mas tu tórax lo besé y en llamas lo convertí en cenizas
Tu despreciable rostro junto con tus pies y manos
se pudrieron en los frascos y dieron a parar en un lugar olvidado
lejos de mis ojos y mis pensamientos mutilados,
ya sentía el alivio de sentirme sano.
Es extenso el infinito desierto de la muerte,
los caminos son muros que caen del cielo como piedras,
es el perfume de tu cadáver que yace entre las hierbas
el que me sonríe y me brinda la odiada suerte.
La conciencia me provoca reiterados vómitos
y te aplasto con las paredes de mi mente
mas me persigue tu espectro y me acarrea la muerte
veo tu descuartizado cuerpo y quedo atónito.
La cuerda en la viga con impaciencia me atrae
y la silla que me sostiene se empieza a voltear
la lápida me espera y la policía por la fuerza intenta entrar
cerrando mis ojos golpeo la inerte silla y al fin mi cuerpo cae.
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